A mí el boxeo no me gusta para nada. Y eso que como, respiro y sueño deportes, pero también me confieso sensible, demasiado si se quiere, ante los deportes de combate. Pero soy cubana, imagínense que en medio de unos juegos olímpicos no voy a estar al pendiente del que ha sido una de nuestras disciplinas más pródigas. Con las manos en mis ojos miré cada combate y brinqué con cada victoria, en especial con la de Robeisy Ramírez, de quien indagué en cuanto pude y a quien jamás pensé que conocería tan rápido.
Recuerdo haber descubierto la anécdota de sus inicios. Resulta que con ocho años se “fajó” en la escuela y con la “suerte” de que ese día el profesor JorgeLuis Fermín Rodríguez (su primer entrenador) pasó por allí, fue captado -a sugerencia de su maestra- para practicar el boxeo. Seguir leyendo Y al final, conversé con Robeisy